5 ideas erróneas sobre el aborto espontáneo (para eliminar)

La vergüenza permanece debido a décadas de silencio, pero solo se necesita una conversación valiente para romper el ciclo y quitar el estigma.

Temor. Dolor. Duda. Tristeza. Vergüenza. Este es el paquete de emociones no deseadas que viene con una pérdida del embarazo. Y desafortunadamente, con frecuencia están enterradas en el silencio.

¿Por qué se siente vergüenza ante un aborto espontáneo?

La vergüenza de un aborto involuntario tiene su origen en los estigmas sociales. Por ejemplo, existe la tradición de no anunciar un embarazo hasta que hayan pasado los primeros tres meses que se consideran de alto riesgo.

Pero lo que esta norma social genera es mantener un culto de silencio en torno a la posibilidad de un aborto involuntario, que resulta ser relativamente común. Alrededor del 10 al 20 por ciento de los embarazos conocidos no llegan a término.

Y ante esas barreras de comunicación, lo que viven las mujeres que pasan por un aborto espontáneo, queda anulado. Las mujeres y las parejas sufren en silencio para protegerse de los prejuicios del mundo exterior.

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¿Cómo hablar en una cultura donde se esconde el aborto espontáneo?

Primero, empezar con la aceptación de parte de la mujer o pareja que lo vive. Aceptar la realidad: que se vive en una cultura donde la pérdida de un embarazo es difícil de hablar y que afecta a mujeres y hombres.

Y segundo, sustituir el diálogo negativo por el positivo. Como dice la frase: “no se puede dar lo que no se tiene” y si una mujer o pareja mantiene un diálogo negativo ante un aborto involuntario, será imposible que su círculo cercano les brinde la comprensión, empatía y bondad que necesitan.

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Por esto es tan importante eliminar los pensamientos y emociones negativas como lo son la vergüenza y la culpa, para enfrentar el mundo exterior. Te sugerimos eliminar estos pensamientos negativos ante un aborto espontáneo:

“Mi cuerpo me falló”

La sociedad promueve una narrativa muy tradicional sobre el embarazo en las mujeres: primero queda embarazada, luego es feliz mientras espera a su bebé, y nueve meses después ya tiene su bebé en casa.

Cuando esa narrativa se altera, una mujer se encuentra inesperadamente en un territorio desconocido. Se da cuenta de que no tiene control sobre su cuerpo ni sobre el destino de su bebé.

Es erróneo pensar que el cuerpo ha fallado. Un aborto espontáneo ocurre debido a alteraciones cromosómicas y una pérdida del embarazo no puede valorarse como algo que “falla”, es algo que ocurre y no existe algo que pueda controlarlo.

“Le fallé a mi pareja”

El origen de este pensamiento erróneo viene de dos aspectos: por un lado, muchas mujeres sienten que tener hijos es su deber en una relación; y por otro, durante años, las tradiciones culturales e incluso los médicos señalaban a la mujer cuando una pareja no podía concebir o se perdía un embarazo.

Y lamentablemente, cuando una mujer no puede identificar la razón de una pérdida, a menudo, se culpa a sí misma y se siente responsable de no poder llevar un bebé a término.

Desde la perspectiva masculina, los hombres a menudo sienten que necesitan “ser fuertes” para su pareja y enterrar cualquier sentimiento que puedan tener, lo que hace que la mujer se sienta aún más aislada.

Si sumamos esto a la brecha de comunicación que a menudo ocurre entre las parejas, resulta una receta para el silencio.

Elimina este pensamiento y recuerda que el aborto no lo provocas tú.

“Estoy más triste de lo que debería estar”

Si se produce una pérdida temprana, es probable que sea complejo empatizar con los intensos sentimientos de tristeza que se pueden tener.

Por el estigma cultural, es difícil que las personas cercanas a alguien que vive un aborto espontáneo, entiendan la magnitud de las emociones que la mujer o la pareja viven. No se debe subestimar el hecho de perder un embarazo con comentarios como “al menos fue al principio” o “sigue adelante, ya vendrá otro”.

Para la mayoría de las mujeres, perder un embarazo es algo más que un hecho médico. Es la pérdida de esperanzas y sueños y planes vívidos para el futuro. Los mensajes pueden ser increíblemente confusos, mientras la mujer o la pareja están abrumados por la tristeza.

Es un grave perjuicio para una mujer y una pareja negarles el derecho a llorar públicamente.

“Estoy bien. No pasa nada”

Los abortos involuntarios implican calambres y sangrados intensos. La mayoría de las veces, una mujer no puede lidiar con el sangrado en la forma en que lo hace con un período menstrual, y eso puede dejarla incómoda. En contraste, con frecuencia se espera que ella continúe por su vida diaria de manera regular.

Estas cosas se etiquetan a menudo como “mucha información”.

Con esa expectativa, pocas mujeres se sentirían cómodas tomando el día en el trabajo porque tuvieron un aborto espontáneo o compartiendo a su jefe que sienten dolor porque perdieron un embarazo. Estas cosas se etiquetan a menudo como “mucha información”.

Si hay algo que las mujeres aprenden desde pequeñas es a no compartir “la ropa sucia” o “los asuntos de mujeres”. Pero cada día es una oportunidad para romper el tabú y hablar lo que, como humanos, nos afecta.

“¿Qué clase de mujer no puede tener un bebé?”

Hay innumerables mensajes conscientes e inconscientes en la cultura que dan valor a una mujer como madre, y estos mensajes corren por la mente de una mujer después de una pérdida.

Al agravarse estos pensamientos, la mujer que vive un aborto espontáneo se paraliza en temor y en la vergüenza de no ser “lo suficientemente mujer”.

Si conoces a alguien que atraviesa por esta situación, hazle saber tu apoyo. La mejor manera de combatir la vergüenza y el estigma es hacerles saber que no es su culpa. Déjale hablar de sus sueños para ese bebé. Ayúdale a ver que su pareja también está sufriendo. Dile que no se equivoca si está triste.

Pero la mejor opción será estar dispuesto a hablar de ello. La vergüenza permanece debido a décadas de silencio, pero solo se necesita una conversación valiente para romper el ciclo y destruir el estigma.

¿Lista para iniciar la conversación?


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