¿Profesión o maternidad?: “Tengo 38, soy cirujana, y quiero ser madre”

La Dra. Arghavan Salles representa a las mujeres que postergan la maternidad por su carrera profesional. Una tendencia en aumento. A los 38 años, el tiempo reproductivo está en cuenta regresiva.

Ella lo tiene claro: no importa cómo, quiere tener una familia algún día. Pero ese ‘algún día’ no puede estar muy lejos para la Cirujana Arghavan Salles, porque a los 38 años, su tiempo reproductivo se está acabando. La maternidad en edad avanzada es una tendencia en aumento.

En un artículo de la revista Time, la doctora confiesa que, durante sus años fértiles, se dedicó a prepararse profesionalmente, y que ahora que su profesión está resuelta, los cambios en su cuerpo le están cobrando la factura:

Como cirujana, he estado demasiado ocupada pasando mi tiempo con pacientes, colegas, enfermeras, personal en hospitales. He dado prioridad a mi carrera sobre mi vida personal, y cuando era más joven, este intercambio valía la pena. Pero ahora que tengo 38 años, siento que es hora de considerar mi propia vida.

Ahora que tengo 38 años, siento que es hora de considerar mi propia vida.

Dos mujeres graduadas

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Y es que el estilo de vida de un cirujano es complicado. Primero, por los años de estudio que se requieren para llegar a la especialidad y segundo, la demanda que implica atender pacientes. Al final, queda un espacio mínimo para la vida personal, y esto impactó a la Dra. Salles:

Al principio, [el diagnóstico] fue un shock. Después me di cuenta que había expuesto a mi cuerpo a demasiadas noches de guardia, hábitos de ejercicio irregulares y demasiado estrés. Cuando me obligué a escribir un artículo más, hacer un estudio más, decir sí a un proyecto o responsabilidad más, nunca consideré el impacto en mi cuerpo.

Nunca consideré el impacto en mi cuerpo.

¿Cuántas mujeres más pasan por lo mismo? Cada vez son más, la tendencia de la maternidad postergada va en aumento. Y en ese sentido, las técnicas de Reproducción Asistida se han convertido en aliadas.

Estaba en una clínica de fertilidad para una consulta inicial sobre la congelación de óvulos. De las personas en la sala de espera, yo era la única extraña: una mujer soltera entre las parejas que buscan tener hijos.

Desgaste emocional y físico: diagnóstico infertilidad

Después de su primera visita, el diagnóstico que obtuvo la sorprendió. La realidad no era la misma que la Dra. Salles había pensado. La cirujana inició el procedimiento para congelar óvulos.

El estudio encontró que para tener un 50% de probabilidad de tener un hijo, una mujer de mi edad necesita congelar al menos 15 óvulos. Para tener una probabilidad del 75%, necesitaría congelar 30 óvulos. Rápidamente me di cuenta de que nunca obtendría 30 óvulos, y tal vez ni siquiera 15.

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La Dra. Salles había esperado demasiado, y las posibilidades de que un día tuviera un hijo con su ADN eran muy bajas. 

Empezó con la rutina de ultrasonidos y estudios de sangre seis veces durante tres semanas de inyecciones. Después de su sexto ultrasonido, su médico le sugirió cancelar el ciclo.

Lo sentí como un fracaso, quizás el fracaso más importante de mi vida.

La Dra. Salles tenía que tomar una decisión: seguir adelante con un procedimiento desgastante físicamente y emocionalmente o suspenderlo y quizás, intentarlo nuevamente.

[Suspender el tratamiento] habría sido la elección racional, pero lo sentí como un fracaso, quizás el fracaso más importante de mi vida. A lo largo de este proceso, me pregunté: ‘¿Cuál es el punto de mi existencia si no puedo realizar una función humana básica: la reproducción?’”

Embarazo a los 38 años: Fecundación In Vitro + PGD, la opción óptima

Después de intentarlo de nuevo, su médico le sugirió suspender el tratamiento y valorar otras opciones. Para el caso de la Dra. Salles, la opción más efectiva no era la congelación de óvulos, sino un tratamiento de Fecundación In Vitro con la posibilidad de que fuera con óvulos propios o donados.

Esto porque a partir de los 35 años, la fertilidad de la mujer disminuye considerablemente y sus probabilidades de formar embriones con una carga genética poco favorable aumentan.

Con el fin de seleccionar los embriones con mayor potencial existen estudios como Diagnóstico Genético Preimplantatorio (PGD), que es un análisis complementario a la Fecundación In Vitro.

Infografìa PGD

La Dra. Salles sigue en la búsqueda por crear su familia. Y en el camino ha decidido compartir su historia para hacer consciencia con las mujeres que han dado prioridad a su carrera profesional y dejado en pausa la maternidad.

Incluso nosotros que amamos controlar todo en nuestras vidas debemos rendirnos a la realidad de que no podemos controlar la fertilidad. Con suerte, armadas con conocimiento y datos, las mujeres más jóvenes pueden tomar decisiones informadas mientras aún tienen opciones.


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