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Fecha de Publicación:
13 de febrero, 2018 

La familia lo es todo para mí, ¡gracias Ingenes!

Mi nombre es Denise, por mucho tiempo busqué junto con mi esposo ser madre. Al identificar el problema me sentí triste, como que no valía nada. Al principio la culpa era mía por cuestiones de endometriosis pero me realicé un tratamiento para solucionar esta enfermedad y esperamos un tiempo. Después de la endometriosis me dijeron ...

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Mi nombre es Denise, por mucho tiempo busqué junto con mi esposo ser madre. Al identificar el problema me sentí triste, como que no valía nada. Al principio la culpa era mía por cuestiones de endometriosis pero me realicé un tratamiento para solucionar esta enfermedad y esperamos un tiempo. Después de la endometriosis me dijeron que eran problemas de prolactina alta, y tuve otro tratamiento. Luego nos dijeron que el problema era de mi pareja, y era como echar culpas. Siempre había a quién reclamarle, fue muy difícil. Mi pareja y yo pensamos muchas cosas.

El siguiente paso fue una Inseminación Atificial, lo intentamos tres veces. Antes del cuarto intento nos dijeron que el siguiente paso ya era una Fecundación in Vitro y para ese momento estábamos muy desgastados emocionalmente, no sólo económicamente, porque no sabíamos quién era el culpable. Ni la primera ni la segunda Fecundación in Vitro fueron exitosas, ya en ese momento llorábamos en el auto cada vez que nos daban los resultados negativos. Hubo una fractura de la relación en ese momento en esa última FIV, y nos sentíamos resignados a no ser papás. Pero teníamos aquella llama que nos decía “sí se puede”. Entonces nos recomendaron un médico en Estados Unidos, y cuando estábamos a punto de irnos a mi esposo los transfieren por su trabajo a la Ciudad de México, y en ese momento mi concuña me dio el teléfono para llamar a Ingenes.

Quiero compartir que somos los segundos pacientes del Instituto Ingenes, la segunda pareja que llegó con ellos por lo que teníamos muchas dudas y nos preguntábamos: qué estamos haciendo. Para mí, los médicos hacen al Instituto, vimos la seguridad del doctor y una vez que le dijimos “Ya estamos aquí, ¿en qué te comprometes con nosotros?” y él nos dijo “yo me comprometo a dar lo mejor de mí, mi parte profesional, lo que esté en mis manos profesionalmente para que ustedes tengan un hijo y es lo único que le puedo prometer. Lo demás lo hacemos todos, lo hacen ustedes como pareja, lo hace el Instituto y Dios”.

El diagnóstico que me dio fue miomatosis uterina y por ello las Fecundaciones in Vitro que me había realizado en Querétaro no habían resultado, porque no ponían el embrión en el lugar correcto, y el doctor me dijo “hay que ponerlo aquí, en este punto, y hay que hacerle análisis a tu esposo”.

Yo llegué con una carpeta enorme con todo lo que me habían hecho, y me el doctor me dijo “todo lo que te hicieron, no es, vamos a hacer análisis”. Y nos hicieron una serie de estudios, después me dijo “realmente lo podemos lograr,sí lo podemos lograr, deme la oportunidad y vamos a lograrlo”.

Recuerdo que lloré en la transferencia de mis embriones, y saliendo de la recuperación el doctor me dijo “yo te veo cara de embarazada”, y cuando me lo dijo creo que hizo sentir que sí podía, sentir que sí podíamos.

Cuando nos hicieron la prueba de embarazo y salió positiva, mi esposo corrió a los brazos del doctor y la enfermera me abrazó y me dijo “lo logramos, son los segundos embarazados en Ingenes”.

Y  recuerdo que le compramos una tarjeta a mi mamá que decía “¡Vas a ser abuela!”.

A la semana 8 hubo un sangrado, y yo sentí que se perdía todo. Lo que nunca había logrado, que era estar embarazada, sentía que lo perdía. Pasaron 10 horas y cuando llegamos al consultorio en un mar de lágrimas y le dije al médico “lo perdí” y el me contestó “no, vamos esperar, es necesario hacerte un ultrasonido”. Me acostó y en el ultrasonido pude escuchar un corazón latiendo a todo lo que daba, un corazón que decía “aquí estoy”. Ese momento fue el más emotivo porque pensábamos que ya todo estaba perdido, pero al escuchar ese corazoncito revivimos todas las esperanzas y las ilusiones.

Y ese corazón es mi hija, ese corazón es nuestra alegría y nuestra felicidad. Es la unión, es lo que nos formó como familia.

La familia lo es todo,para mí es lo máximo y lo único que tengo en este momento.

Gracias Ingenes.

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