Infecciones cervico-vaginales

Las infecciones cervico-vaginales se producen cuando el equilibrio natural de la vagina se altera dando lugar a un ambiente propicio para la proliferación excesiva de hongos, bacterias y parásitos. Las mujeres con infecciones cervico-vaginales frecuentes no tratadas o mal manejadas tienen mayor probabilidad de desarrollar infecciones en los ovarios, las trompas de Falopio y el útero e infertilidad

Existen numerosas opciones terapéuticas para el tratamiento de infecciones cervico-vaginales. Éstas suelen consistir en antibióticos administrados vía oral o en cremas y óvulos que se aplican directamente en la zona infectada. Si los órganos reproductivos están dañados y los medicamentos no son suficientes para restablecer la fertilidad, la fertilización in vitro (FIV) es el tratamiento de elección

Las infecciones cervico-vaginales se producen cuando el equilibrio natural de la vagina se altera dando lugar a un ambiente propicio para la proliferación excesiva de hongos, bacterias y parásitos.

Cada año, entre 7 y 20 por ciento de las mujeres experimentan infecciones cervico-vaginales. Se estima que el 75 por ciento de las mujeres tendrá al menos un episodio de infección cervico-vaginal durante su vida y hasta un 50 por ciento de ellas presentará dos episodios o más.

Algunas de las infecciones cervico-vaginales más comunes son:

    • Candidiasis o micosis vaginal.- El microorganismo responsable de esta infección es el hongo Candida Albicans, que habita la flora vaginal en condiciones normales pero se considera dañino si prolifera desmesuradamente

la candidiasis vaginal

  • Vaginosis bacteriana.- Ésta es la infección cervico-vaginal más común y se produce cuando la bacteria Gardenerella Vaginalis se propaga en la vagina de la mujer
  • Tricomoniasis vaginal.- Ésta es una enfermedad de transmisión sexual provocada por un parásito unicelular llamado Trichomona Vaginalis
  • Vaginitis atrófica.- Es la inflamación de la vagina debido a la falta de lubricación provocada por la disminución del nivel de estrógeno, que a su vez aumenta el riesgo de contraer infecciones

la vaginitis atrofica
Las mujeres con infecciones cervico-vaginales frecuentes no tratadas o mal manejadas tienen mayor probabilidad de desarrollar infecciones en los ovarios, las trompas de Falopio y el útero (enfermedad inflamatoria pélvica o EIP).

Éstas pueden afectar la fertilidad en varias formas:

  • Las infecciones del cuello cervical pueden impedir que los espermatozoides alcancen la cavidad uterina
  • Las infecciones de las trompas de Falopio pueden provocar hidrosalpinx, es decir, bloqueo de una o las dos trompas. Esto impide que los espermatozoides se encuentren con el óvulo y lo fertilicen. Asimismo, imposibilita el traslado del óvulo fertilizado desde el ovario hasta el útero, por lo que aumenta el riesgo de embarazo ectópico
  • Cuando alcanzan el interior del útero las infecciones resultan en un desarrollo insuficiente del endometrio y pueden obstaculizar la correcta implantación del embrión
  • Las infecciones crónicas producen reacciones inflamatorias que pueden desembocar en la formación de adherencias pélvicas, las cuales interfieren en el transporte de los gametos (óvulos y espermatozoides)
  • Debido a que las infecciones puede provocar dolor durante o después de tener relaciones sexuales, muchas parejas se ven obligadas a evitar el sexo durante la época más fértil de la mujer, lo que evidentemente impide la concepción

Asimismo, las infecciones cervico-vaginales frecuentes no tratadas pueden ocasionar consecuencias serias durante el embarazo, tales como:

  • Aumento de riesgo de embarazo ectópico
  • Aumento de riesgo de aborto espontáneo
  • Amenazas de aborto
  • Parto prematuro
  • Ruptura prematura de membranas
  • Bajo peso en el recién nacido

Principales síntomas de las infecciones cervico-vaginales

Algunas mujeres con infecciones cervico-vaginales no presentan síntomas, pero otras pueden padecer:

  • Flujo vaginal anormal (verdoso, amarillento, fétido, grumoso, etc.)
  • Irritación
  • Comezón
  • Ardor
  • Inflamación
  • Mal olor
  • Dolor al orinar
  • Infecciones urinarias
  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Dolor pélvico crónico

Es fundamental que las mujeres aprendan a reconocer los síntomas de las infecciones cervico-vaginales y acudan de inmediato a un experto para evitar complicaciones.

Causas de las infecciones cervico-vaginales

Hay numerosas especies de bacterias que viven naturalmente en el área vaginal. Éstas producen sustancias ácidas para evitar que otras bacterias, hongos y parásitos se instalen en la vagina. Por tanto, cualquier factor que disminuya la acidez de la vagina puede causar una infección vaginal.

En la mayoría de los casos las infecciones vaginales alcanzan el cuello cervical, por lo que se conocen como infecciones cervico-vaginales.

Algunos factores que aumentan la probabilidad de contraer infecciones cervico-vaginales incluyen:

  • El embarazo
  • La diabetes no controlada
  • La esclerosis múltiple
  • El virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
  • Desórdenes endócrinos y de la tiroides
  • Cambios hormonales
  • La obesidad
  • El uso de corticoides, inmunosupresores y antivirales
  • Algunos tratamientos con antibióticos por periodos largos
  • El estrés

Con el fin de evitar las infecciones cervico-vaginales los especialistas recomiendan:

  • Usar ropa interior a base de algodón
  • Cambiar las toallas higiénicas frecuentemente
  • Usar ropa cómoda y amplia
  • No usar desodorantes vaginales, talco ni jabones perfumados
  • Mantener una dieta saludable
  • Evitar el uso de tampones
  • Evitar el uso de duchas vaginales
  • Evitar el uso de espermicidas
  • Lavarse los genitales todos los días
  • Lavarse los genitales antes y después de tener relaciones sexuales
  • Tener relaciones sexuales con protección, siempre y cuando no se quiera lograr el embarazo

¿Cómo se diagnostican las infecciones cervico-vaginales?

Además del análisis de tus antecedentes médicos y un examen vaginal que toma pocos minutos y no causa dolor, es necesario que tu médico tome una muestra celular de tu vagina o cuello cervical con un hisopo y la envíe al laboratorio, donde se realizará un cultivo para obtener mayor información.

Es importante que el diagnóstico sea realizado por un especialista experimentado, ya que cada tipo de infección cervico-vaginal requiere un tratamiento específico.

Es recomendable que las mujeres con infecciones cervico-vaginales frecuentes no tratadas o mal manejadas se practiquen un ultrasonido vaginal ginecológico, durante el que el médico introducirá una sonda en su vagina con el fin de determinar el daño que las infecciones hayan podido causarles a sus órganos reproductivos.

Tratamientos para lograr el embarazo cuando se padecen infecciones cervico-vaginales

Existen numerosas opciones terapéuticas para el tratamiento de infecciones cervico-vaginales como la candidiasis, la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis vaginal.

Los tratamientos toman entre uno y siete días, se dividen en orales (comprimidos y tabletas) y locales (cremas y óvulos) y suelen consistir en antibióticos o antimicóticos, dependiendo de las causas de la infección. A diferencia de los tratamientos orales, la crema y los óvulos que se aplican directamente en la zona infectada no producen efectos gastrointestinales.

Por su parte, la vaginitis atrófica se trata con estrógeno, también disponible en crema o tabletas.

Algunas infecciones cervico-vaginales como la vaginosis bacteriana pueden ser recurrentes, por lo que tal vez sea necesario repetir el tratamiento.

Si los órganos reproductivos están dañados (principalmente en caso de obstrucción de las trompas), la fertilización in vitro (FIV) es el tratamiento de elección para lograr el embarazo gracias a que, mientras que el deterioro provocado por las infecciones cervico-vaginales suele alterar el transporte de los gametos (óvulos y espermatozoides) y obstaculizar el traslado del óvulo fertilizado hasta el útero, ésta hace posible aspirar los óvulos directamente de los ovarios, fertilizarlos en un laboratorio y colocar los embriones con mayor poder de implantación en la cavidad uterina.

Esto hace que las trompas de Falopio ya no sean indispensables y ofrece una mayor probabilidad de embarazo que cualquier otro tratamiento disponible.

Es importante tratar la infección antes de comenzar un ciclo de fertilización in vitro, ya que ésta puede tener efectos adversos sobre las tasas de éxito de este procedimiento.

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